Mediados del siglo XVII — doble datación: catalejo «1668», carta «1671»
Estuche de viaje inglés — catalejo de 1668, instrumentos y carta de Terra Bomba fechada «Ins. Jamaicæ 1671»
Una caja de nogal, compartimentada al milímetro, que guarda el equipo completo de un hombre que se movía entre el mar y el papel. Cada objeto tiene su alojamiento tallado a medida: nada baila, nada sobra. Esa carpintería de encaje es la firma de los estuches de viaje del siglo XVII, hechos por encargo para un solo propietario y nunca para el comercio.
El objeto mayor es un catalejo de tubo largo forrado en cuero de elefante, con monturas de bronce y sus lentes originales todavía en su sitio, hoy veladas por el polvo y la humedad tropical. Sobre el cuero, escrita a mano, la marca de propiedad: «Philip R·F· 1668 · London» — el nombre de pila del dueño, sus iniciales, el año y la ciudad donde se armó el instrumento. Londres era entonces el centro mundial de la óptica de campaña, y el cuero de elefante —material caro, importado por las compañías de comercio— se reservaba para encargos destinados a durar en climas de sal y lluvia.
Junto al catalejo, dos tinteros de madera torneada y pintados a mano, con guirnaldas florales sobre fondo oscuro y tapas de bronce oxidado a verde, con sus plumas de ave montadas en cabos de plata repujada. Completan el conjunto una lupa de madera con lente de vidrio grueso, un candelabro de viaje, un estuche de cuero, un juego de tres llaves forjadas y un portamapas cilíndrico de bronce.
LA CARTA: DOS FECHAS QUE SE SOSTIENEN
Dentro del portamapas viajaba el lienzo. Al reverso, en tinta ferrogálica y capital inglesa del XVII, está escrito «Inˢ. Jamaicæ 1671»: levantada, copiada o guardada en la isla de Jamaica en 1671. Tres años después del catalejo. Esa distancia es precisamente lo que da verosimilitud al conjunto: un instrumento comprado en Londres en 1668 y una carta añadida en el Caribe en 1671 es la secuencia lógica de un oficial de mar, no la coincidencia perezosa de un falsificador, que habría puesto la misma fecha en todo.
Y 1671 no es un año cualquiera. Es el año en que Henry Morgan regresa a Port Royal tras arrasar Panamá; el año siguiente al Tratado de Madrid, que sobre el papel prohibía a Inglaterra atacar posesiones españolas mientras en la práctica Jamaica seguía siendo el cuartel general del corso del Caribe. Una carta inglesa de la bahía de Cartagena fechada en Jamaica en 1671 solo puede ser una cosa: inteligencia militar. Y la carta lo confirma en su propio dibujo, porque no describe un paisaje: describe un plan de ataque.
QUÉ MUESTRA LA CARTA
El anverso está pintado a mano sobre lienzo crudo, con rosa de los vientos, flor de lis y una red de rumbos. Se leen «CARTAG[ENA]» junto a un perfil de baluartes, «TERA BOMBA» sobre la isla central, «BOCACACHIC[A]» en el paso del sur, «THE LAKE» sobre la bahía interior e «ISLAND OF VARV» —la isla de Barú— al margen. Hay sondas anotadas en brazas (40, 55, 200), cruces de fondeadero, marcas «X» de posición y, sobre el agua exterior, una escuadra de navíos bajo pabellón de San Jorge, la bandera inglesa. Nadie pinta su propia flota entrando en una bahía enemiga por afición cartográfica.
EL COTEJO GEOGRÁFICO
Contrastada contra la cartografía de la época y contra la geografía real de la bahía, la carta acierta en lo que un mapa inventado suele fallar:
· La estructura general es correcta. Cartagena al noroeste sobre su lengua de tierra; la gran bahía interior cerrada por una isla mayor; Barú al sureste; el mar abierto por fuera. Es la configuración real de la bahía de Cartagena de Indias.
· Tierra Bomba está en su sitio y con su función. Aparece como la isla-tapón que separa el mar abierto de la bahía, exactamente su papel geográfico y militar.
· El dato decisivo: Bocachica es el único paso dibujado. En 1640 unos navíos portugueses encallaron sobre el banco de arena de Bocagrande y la entrada norte quedó cegada, convertida en istmo; desde entonces y hasta el siglo XVIII, Bocachica —al sur de Tierra Bomba— fue la única boca navegable de la bahía. La carta refleja precisamente ese estado: rotula y detalla Bocachica y no ofrece paso practicable por el norte. Un dibujante moderno, mirando un mapa actual, habría dejado Bocagrande abierta, porque hoy lo está. Este es el detalle que ninguna falsificación superficial acierta.
· La orientación no es la del norte arriba, sino la de un piloto: la flor de lis y la rosa colocan el norte hacia el costado, de modo que la costa corre a lo largo del lienzo. Es la convención de las cartas de reconocimiento levantadas desde cubierta, no la de un atlas de gabinete.
· Las licencias son las propias del XVII, no errores modernos: contornos redondeados y engrosados, penínsulas simplificadas, Barú tratada como isla —lo era ya a efectos náuticos tras la apertura del Canal del Dique— y escala inconsistente entre la ciudad y la bahía. La toponimia mezcla castellano oído e inglés escrito («Tera Bomba», «Bocacachic», «Island of Varu»), que es exactamente cómo un cartógrafo inglés transcribía nombres españoles recogidos de oídas, de prisioneros o de pilotos prácticos.
Conclusión del cotejo: la carta no es una fantasía decorativa. Representa la realidad geográfica de la bahía de Cartagena tal como era en el tercer cuarto del siglo XVII —incluida la clausura de Bocagrande, que es un dato de fecha— y la representa con el lenguaje propio de un levantamiento de reconocimiento militar: sondas, fondeaderos, un solo paso de entrada y una flota propia dibujada frente a él.
ESTADO
El conjunto se conserva completo y en su caja, con desgaste honesto: cuero craquelado, bronces con pátina profunda, pintura de los tinteros desgastada en los cantos, lienzo con abrasión, desgarro en el borde inferior y orillos deshilachados. No ha sido restaurado, y esa es su virtud.
- Origen
- Inglaterra (Londres) / levantado en Jamaica — uso frente a Cartagena de Indias
- Materiales
- Nogal, cuero de elefante, madera policromada a mano, bronce, plata, vidrio soplado, hierro forjado, lienzo pintado
- Valor estimado
- USD 8000 – 26.000